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LA DESINFORMACIÓN FRENTE AL ESPEJO: ¿QUÉ SON LAS FAKE NEWS?

El Oxford English Dictionary escoge anualmente una palabra del año. En 2021 el término elegido fue vax, en referencia a las vacunas. En 2020 no pudo seleccionar tan solo una a causa de la multitud de conceptos nuevos que surgieron a partir de la expansión de la COVID-19. En 2019 emergencia climática (climate emergency) y en 2018 tóxico (toxic). ¿Cuál fue en 2017?

 

La palabra del año en 2017 para el Oxford English Dictionary fue fake news (noticias falsas). «Entre los 4.500 millones de palabras que consideraron los editores de los Diccionarios de Oxford, las palabras que más aumentaron en uso (un 365%) este año fueron la combinación "fake news" (noticias falsas)», según menciona Conxa Rodríguez en un su artículo ‘Fake news, palabra del año del Diccionario Oxford’ para El Mundo. Es por este motivo por el que el término se convirtió en la palabra estrella. 

 

El mismo diccionario define así el término: «Información falsa que se difunde o publica como noticia con fines fraudulentos o con motivaciones políticas». El impulso de la palabra tal y como es concebida hoy en día tiene sus orígenes, en gran medida, en las elecciones estadounidenses de 2016. Fue en ese momento cuando se difundieron «miles de noticias falsas» sobre Hillary Clinton y Donald Trump que ayudaron a este último a convertirse en presidente de EE. UU. (Salas Abad, 2019). Pero, ¿realmente este es el inicio?

 

Pese a que actualmente la palabra fake news se utiliza para hacer referencia a noticias o informaciones falsas, esta definición ha estado ligada a otros conceptos a lo largo de la historia. Como menciona Jordi Pérez Llavador, Director del Departamento de Comunicación e Información Periodística del CEU Cardenal Herrera: 

 

Antes le llamábamos rumores, mentiras, infoxicación, pero ahora le llamamos fake news. No han dejado de ser noticias, aunque yo no les llamaría así, sino informaciones no contrastadas, a veces trasladadas voluntariamente y otras veces no, pero que no dejan de ser mentiras. 


Si alguien pudiera rebobinar la historia y llegar hasta el año 470 a. C. vería como Sócrates, considerado uno de los filósofos más importantes de la historia, ya era acusado de hechos dudosos que hoy en día posiblemente se denominarían fake news. Como explica Virginia Moratiel (2021) en su artículo ‘Sobre lo verdadero, lo falso y lo aparente’, el filósofo griego fue acusado y juzgado de corromper a la juventud e introducir nuevos dioses en la ciudad-Estado. Dos noticias falsas que generaron en los votantes de la asamblea ateniense emociones negativas en torno a temas muy sensibles para la población griega de entonces: la patria y las nuevas generaciones.

El impulso de la palabra tal y como lo concebimos hoy en día tiene sus orígenes, en gran medida, en las elecciones estadounidenses de 2016

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En el Imperio Romano, en el siglo I a. C., el poeta Virgilio escribió la Eneida bajo las órdenes del emperador Augusto. Este libro trazaba la genealogía de su familia con el fin de glorificar el Imperio y atribuirle un origen mítico. Pasado el tiempo y al ver la muerte cerca, Virgilio solicitó que la Eneida fuese quemada tras su fallecimiento. El motivo era que la historia relatada era un invento idealizado y divinizado que le había encomendado Augusto (Morelli, 2018). 

 

Para continuar con las narraciones romanas, pese a que la protagonista era griega, la historia siempre habla de Cleopatra, la última reina egipcia. Ella es otra persona cuya figura está envuelta en bulos. Cleopatra, la reina de Egipto entre los años 51 y 30 a. C., era una embaucadora de hombres —o eso dicen los relatos—. Pese a ello, como comenta Néstor F. Marqués en El Condensador de Fluzo, esto tiene «bastante de bulo». La visión acerca de la última gobernante es una imagen idealizada, sobre todo en el aspecto físico, pues lo poco que se sabe a ciencia cierta es que Cleopatra destacaba por su nariz aguileña —rasgo alejado del canon de belleza—. Otro de los mitos que giran en torno a este personaje histórico se centra en la forma en la que murió. Cleopatra se suicidó pero, ¿cómo? Algunos hablan de una mordida de serpiente, otros de una aguja de pelo hueca con veneno dentro, aunque nadie sabe cómo fue realmente (Marqués, 2021). 

 

Y de Cleopatra se puede saltar hasta la Edad Media, comprendida entre los siglos V y XV para encontrarse con «las cazas de las brujas y las calumnias contra los judíos, auténticas campañas de desinformación con resultados catastróficos», según relata Guillermo Altares (2018) en el artículo ‘La larga historia de las noticias falsas’. Posteriormente llega la Inquisición y la ‘falsa’ historia del Santo Niño de la Guardia, donde, según el mismo, varios judíos y conversos fueron acusados de asesinar a «un niño» que «nunca» existió. 

 

Si la historia avanza más, llega a relatos que, tal vez, a algún lector o lectora ya le suenan: la guerra por la independencia de Cuba (1898) o la Invasión de Irak (2003). A finales del Siglo XIX, en EE. UU.,  Son Joseph Pulitzer (dueño del New York World) y William Randolph Hearst (dueño del New York Journal), sumidos en una guerra por ser los máximos representantes del cuarto poder, fueron los encargados de, a través de noticias falsas, conseguir que Estados Unidos declarase la guerra a España por el territorio cubano. Hearst llegó a enviar a un dibujante a la Habana para ilustrar el conflicto y este último le informó de que las disputas eran inexistentes. ¿Cuál fue la respuesta? Tú haz los dibujos, que yo pondré la guerra (Amorós, 2018). El conflicto de Irak, donde EE. UU. y sus aliados entraron con la afirmación de que el país asiático tenía armas de destrucción masiva, es un ejemplo más, como expone Ignacio Ramonet en su libro Irak. Historia de un desastre:

 

Hoy sabemos que las instalaciones para producir armas químicas no existían, y que la cifra de 30 000 tipos de municiones era totalmente caprichosa, una pura invención, igual que los 38 000 litros de toxinas de botulismo, fruto de la imaginación de los consejeros del presidente Bush (Ramonet, 2005)

Con el tiempo, para evitar la disputa e intentar no generar desacuerdos y debates, se ha visto el proceso de alcanzar la verdad como un generador de fricciones que imposibilita la construcción de la democracia

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La desinformación ha existido siempre, el cambio ha estado en la calidad, cantidad y la posibilidad de transmisión de este tipo de información, como reflexiona Pérez Llavador. Pese a que la historia ha estado construida, en parte, a través de informaciones de dudosa procedencia, la palabra fake news nace como un término anglosajón que busca hacer referencia a noticias falsas. Su popularización o expansión de uso llega en 2016 cuando Donald Trump, expresidente de EE.UU., hacía uso de ella para descalificar ciertas informaciones. Como expone Rafael Rubio Nuñez (2022), doctor en Derecho Constitucional y miembro del Foro de Gobierno Abierto del gobierno de España:

 

El concepto en sí mismo se ha empezado a usar para descalificar a la información y a los informativos. De hecho, la acusación de fake news se convirtió en el escudo perfecto de Donald Trump durante toda la campaña para acusar a todos aquellos que le criticaban, independientemente de que la información fuera o no fuera fundada.

 

Es más, el expresidente estadounidense hay momentos donde se llega a atribuir la palabra: 

 

[En referencia a los medios] Creo que uno de los mejores términos con los que me he tropezado es fake. Supongo que otras personas lo han usado a lo largo de los años, pero nunca me he dado cuenta y es una pena. (Huckabee, 2017)

 

En el tiempo en el que Trump hace uso del término, este coge un tinte muy político (Salas Abad, 2019), pero realmente las fake news son aquello que traslada al público una visión errónea, sesgada y parcial de la realidad, que busca convencer de algo que no es fiel a aquello que sucede o ha pasado, pero no solo a nivel político. 

 

Aunque es un concepto que la mayoría de la sociedad conoce y que, incluso, fue palabra del año 2017 para el Oxford English Dictionary, es incorrecto emplear este término, pues traducido sería noticias falsas y, una noticia, cuando es tal, se presupone que es cierta. Pérez Llavador lo explica: «Yo le quitaría el news, porque eso sí que nos lleva a confusiones, es otra fake. Fake sobre fake». Como alternativas al término, han nacido conceptos como desinformación o mal información.

 

Muy ligada a la aparición de la expresión fake news aparece la palabra posverdad. La definición que se tiene más a mano es la que aparece en el diccionario de la Real Academia Española: «Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales». Para Rubio Nuñez (2022), el fenómeno de la posverdad es algo más que noticias falsas:

 

La posverdad es un contexto en el que la verdad deja de ser relevante desde el punto de vista vital, no solo político, sino también social e incluso cultural. La posverdad, que algunos han definido como el relativismo, es la asunción de que la verdad no solo es un elemento esencial para la democracia o para la vida en sociedad, sino que puede ser un elemento que lo dificulte.

 

Como indica el doctor en Derecho Constitucional, la verdad ha dejado de ser un elemento único e innegable racionalmente. Con el tiempo, para evitar la disputa e intentar no generar desacuerdos y debates, se ha visto el proceso de alcanzar la verdad como un generador de fricciones que imposibilita la construcción de la democracia. ¿Cuál es el problema? Como explica el mismo Rubio: «La democracia moderna es hija de la Ilustración y la gran aportación de la Ilustración al mundo —en general— y a la democracia —en particular— es no solo que la verdad existe, sino que el hombre es capaz de llegar a ella». Esto genera que democracia y verdad sean elementos hermanos, porque la democracia nace con diálogo y el diálogo parte de la verdad. El problema, en palabras del miembro del Foro de Gobierno Abierto del gobierno de España, es: 

 

En la segunda mitad del siglo XX, la verdad se convierte en un obstáculo. A finales del siglo XX o principios del XXI parece que la verdad no existe, en el sentido de que da igual, cada uno defiende su verdad y con la defensa de la verdad podemos tomar decisiones y, por tanto, llevar a cabo un diálogo democrático.

Debemos de dejar de pensar como élite y desmentir la desinformación que se viraliza aunque parezca una tontería

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La verdad existe, y con la expansión de las fake news y la desinformación parece que parte de la sociedad se alerta y un amplio espectro de la población empieza a entender, de nuevo, que la «falta de verdad» corrompe la democracia, y que el «desgaste de la verdad», el «mal» uso de la «mentira» o el uso sistemático de esta acaba por desgastar los «pilares de la democracia», como expresa Rubio Nuñez. 


Rumor, noticia falsa, infoxicación, fake news, etc. El término siempre ha estado presente en la sociedad, el problema es que ha hecho tambalear el concepto de verdad y es una amenaza para la democracia. La desinformación puede tratar cualquier tema y llegar por cualquier vía. Sergio Sangiao, periodista de datos e investigación y coordinador de Maldito Dato cuenta que en la fundación Maldita reciben mucho feedback por el chat de WhatsApp que tienen abierto a la comunidad. Sin embargo, también explica que detectan mucha desinformación en las redes abiertas, bien sea Twitter o Facebook, por ejemplo.

Las noticias falsas tienen unos objetivos, por ello, están ligadas al día a día. «La desinformación va muy pegada a la actualidad», admite el coordinador de Maldito Dato. Es por esto por lo que durante las elecciones de EE. UU. se distribuía por múltiples canales y se expandía con mucha rapidez, igual que pasó en la pandemia o en el conflicto entre Rusia y Ucrania. Pérez Llavador lo describía así: «Allí donde hay crisis es mucho más fácil introducir noticias que puedan resultar mentira y que se propaguen con una cierta rapidez». 

 

Para quien difunde desinformación todo vale. Sea el tema que sea, si es información falsa, se ha de desmentir, pues como afirmaba Mª Eugenia de la Rosa, encargada de prensa en representación de la Comisión Europea, en el acto de la Diputación de Castellón por el día de Europa: «Debemos de dejar de pensar como élite y desmentir la desinformación que se viraliza aunque parezca una tontería». No toda la sociedad tiene los mismos conocimientos ni cuenta con las herramientas para conocer qué es cierto o no de todo lo que le llega.

El ser humano debe tener como objetivo final encontrar la verdad. Aristóteles lo expresaba así: «Adaequatio rei et intellectus». Es decir, la verdad es lo que se ajusta a lo que se dice o a lo que hay. Si algo que se expresa no se adecua a la realidad, es falso y la desinformación tiene mucho de esto. 

Referencias bibliográficas:

Altares, G. (2018). La larga historia de las noticias falsas. El pais.com. 9 de junio de 2018. Disponible en: https://elpais.com/cultura/2018/06/08/actualidad/1528467298_389944.html Consulta: 21 de abril de 2022

Amorós García, M. (2018). Fake news: La verdad de las noticias falsas. Barcelona: Plataforma editorial.

Diputació de Castelló (2022). Desinformació y fake news en la EU. youtube.com. 9 mayo 2022. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=4ZB5VNfLkw8 Consulta: 24 de abril de 2022

Huckabee (2017). FULL Interview President Trump | Huckabee. youtube.com. 8 octubre 2017. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=hVQPVGPAUtc Consulta: 22 de abril de 2022

Moratiel, V. (2021). Sobre lo verdadero, lo falso y lo aparente. filco.es. 18 de enero de 2021. Disponible en: https://www.filco.es/verdadero-falso-aparente/ Consulta: 23 de abril de 2022

 

Morelli, J. (2018). Fake news de Virgilio. elmontonero.pe. 14 de noviembre de 2018. Disponible en: https://elmontonero.pe/columnas/fake-news-de-virgilio Consulta: 22 de abril de 2022

Oxford English Dictionary. (s.f.) Fake news. En Oxford English Dictionary. Recuperado 21 abril 2022, de https://www.lexico.com/definition/fake_news 

Ramonet, Ignaci (2005). Irak, historia de un desastre. Barcelona: Debate.

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Posverdad. Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.5 en línea]. https://dle.rae.es/posverdad?m=form [18 de abril de 2022].

Rodríguez, C. (2017). “Fake news”, palabra del año del Diccionario Oxford. elmundo.es. 3 de noviembre de 2017. Disponible en: https://www.elmundo.es/cultura/cine/2017/11/03/59fc80f4468aebd1508b46a0.html Consulta: 22 de abril de 2022

RTVE (2021). ¡Más de la mitad del mundo!’ o ‘El papel de la mujer en la Historia [Archivo de vídeo]. Recuperado de: https://www.rtve.es/play/videos/el-condensador-de-fluzo/mas-mitad-del-mundo-papel-mujer-historia/5816459/

Salas Abad, C. (2019). La primera fake news de la historia, en Historia y comunicación social 24 (2), 411-431. Recuperado de https://revistas.ucm.es/index.php/HICS/article/view/66268/4564456552454 Consulta: 21 de abril de 2022

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