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DICCIONARIO

Internet alberga una gran cantidad de conocimiento y ayuda a la alfabetización. Hay que conocerlo y saber usarlo. Este diccionario nace como un medio para conseguir este objetivo y ayudar a la sociedad en su lucha contra la desinformación. 

- Algoritmo: Un algoritmo —centrado en el mundo comunicativo y periodístico— es una fórmula que se encarga de recoger datos y pautas de consumo para ofrecernos un contenido personalizado y afín a aquello que ‘nos gusta’. El algoritmo hoy en día está en todos lados. Seguro que os ha pasado eso de buscar unas zapatillas y que, al entrar en Google, la siguiente publicidad sea de esas mismas zapatillas. O el ver una película en Netflix y que las siguientes recomendaciones de películas vayan sobre una temática parecida a la visionada anteriormente. El algoritmo también se encarga de mostrar noticias cercanas a aquello que se  retuitea o se da me gusta, por tanto, se anula, en parte —sobre todo en los más jóvenes— la libertad y el pensamiento crítico. 


- Ciberperiodismo: Cecilia Sada, profesora en la Escuela de Comunicación de la Universidad Panamericana, aporta una definición académica sobre el término: « Es el proceso de investigación, edición y difusión de material informativo, interpretativo y opinativo principalmente para internet o el ciberespacio. Implica la fusión de los valores tradicionales del periodismo, como la objetividad, veracidad y equilibrio, con el uso de las más recientes tecnologías para satisfacer las necesidades de la audiencia». En palabras más sencillas, es un periodismo creado en Internet y que junta los valores del periodismo ‘clásico’ con las nuevas posibilidades que ofrece la red.

- Desinformación: Como bien dice la palabra, este término hace referencia a la falta de información. Si se va más allá, cerca del campo periodístico, supone la transmisión de información falsa por parte de los medios de comunicación o determinados grupos de poder. Sin embargo, como dar una información falsa es algo que puede ocurrir y no siempre se hace con una mala intención, según expertos, como el doctor en derecho José María Molina, solo es correcto emplear este término cuando haya una «clara intención» de engañar al público. Hay que tener en cuenta que no solo hace referencia a noticias falsas —ni tampoco enteramente falsas—, sino también a aquellas que tienen algunos datos erróneos, imágenes manipuladas o en las que carece la objetividad. 

- Dictadura del clic (clickbait): La dictadura del clic, también conocida como clickbait, clickbating o el ‘cebo del clic’ se trata de una técnica de redacción que busca elaborar titulares o descripciones atractivas y llamativas, independientemente de que el contenido sea veraz o no. La finalidad de esta técnica es despertar el interés del lector para que sienta curiosidad y quiera saber más acerca de lo que se menciona y, por tanto, termine por leer la pieza completa. Es decir, busca el clic rápido del lector para aumentar las visitas a la web o a una pieza concreta. 

- Fact Checking: El término hace referencia a la verificación de hechos. Este anglicismo hace referencia a la acción de comprobar una información para ver si es real o no. Lo que busca el fact checking es detectar errores y noticias falsas en los medios de comunicación. Los encargados de realizar estas tareas se conocen como ‘fact checkers’ y son, mayoritariamente, plataformas digitales de verificación. En España las más reconocidas son Newtral y Maldita

- Fake news o noticias falsas: Las fake news —como término inglés—, sinónimo del español noticias falsas, son informaciones, historias, vivencias, artículos o relatos falseados creados de forma intencionada para engañar o desinformar al lector. Este tipo de noticias buscan dirigir el pensamiento del público, definir la agenda mediática o desestabilizar a ciertos actores, entre otros motivos. En su gran mayoría se relacionan con informaciones de impacto que, por su relevancia, son antes difundidas que contrastadas. Marc Amorós, autor del libro ‘Fake News. La verdad de las noticias falsas’, define este término:  «Informaciones falsas diseñadas para hacerse pasar por noticias con el objetivo de difundir un engaño o una desinformación deliberada para obtener un fin político o financiero».

- Manipulación: Se trata de una técnica empleada por los medios de comunicación o determinados grupos de poder basada en la transformación de la realidad. Supone omitir datos o dar información falsa o insuficiente para dirigir el pensamiento de las personas hacia ciertas ideas o temas. De esta forma se favorecen los intereses de los propietarios de estos medios.

- Objetividad: Uno de los objetivos del periodismo es trasladar a la ciudadanía los hechos que suceden a su alrededor de forma veraz. Ahí entra el concepto de objetividad, entendida como la expresión de la realidad tal cual es, pero ¿hasta qué punto es posible la objetividad en periodismo? Es posible que nunca se encuentre la objetividad como un bien inamovible, pues cada periodista escribe según su visión del mundo, una visión formada por la cultura, experiencia, ideología, etc. ¿Entonces? Cuando la sociedad pide objetividad busca honestidad y fidelidad a unos hechos; que la persona encargada de hacernos llegar la información comunique lo que sabe, sin ocultar ni distorsionar la realidad, que se ponga al servicio de la ciudadanía e investigue y comunique. 


- Opinión pública: La opinión pública es algo que ni los teóricos saben definir a la perfección, es un término que genera debate y no tiene una definición clara. Pese a ello, la opinión pública es entendida como la expresión que tiene una sociedad —o individuo— sobre un hecho social.

- Posverdad: Se refiere a la distorsión intencionada de la realidad que deja de lado la objetividad y apuesta por apelar a las emociones y las creencias —hasta llegar incluso a manipularlas— para así lograr influir y modelar la opinión y la conducta del público. Por tanto, las personas confían en unos argumentos o en unos hechos que, aunque aparentemente son verdaderos, no tienen una base sólida ni objetiva y carecen de veracidad. ¿Qué demuestra este término? A la hora de que las personas creen su opinión tienden a hacerlo no influenciados por aquellos hechos objetivos y reales, sino por aquellos más afines a sus sentimientos y creencias. 

- Rumor: La Real Academia Española lo define como un ruido vago, sordo, confuso y continuado, una voz que corre entre el público. Así lo define Julieta Tarrés, conductora en CNN Radio Argentina, en su trabajo El rumor como sustituto de la noticia: «aquella información que proviene de fuentes no oficiales, es decir, fuentes que no conocemos su naturaleza, ni su procedencia». El rumor es parte del diálogo de la sociedad, que lo cree como un hecho cierto cuando no hay nada que lo pruebe.

- Sensacionalismo: Como bien dice la palabra, el sensacionalismo alude a los sentidos y al sentimiento de las personas. Por tanto, si se traslada este concepto al periodismo, es correcto decir que se trata de una técnica empleada por los medios de comunicación basada en tratar o interpretar la realidad con el objetivo de generar alguna emoción o sensación en el espectador para llamar su atención sobre algún tema en concreto. Esto supone, en ocasiones, una exageración o dramatización de los hechos y, a consecuencia, una distorsión de la realidad. Es por esto por lo que esta técnica es muy criticada, pues pone en duda los principales valores periodísticos, ya que falsea y/o oculta información o genera morbo para conseguir más repercusión.

- Sobreinformación / Infoxicación: Pese a que es posible que a ciertas personas les parezca una palabra poco común, la Fundéu —Fundación del Español Urgente— la definió así en 2012: «Sobrecarga de información difícil de procesar». Hace referencia a la sobresaturación de información. Para la persona que acuñó el término, Alfons Cornella: «La infoxicación es estar siempre ‘on’, recibir centenares de informaciones cada día, a las que no puedes dedicar tiempo. Es no poder profundizar en nada, y saltar de una cosa a la otra. Es el resultado de un mundo en donde se prima la exhaustividad (todo sobre) frente a la relevancia (lo más importante)». Se trata de una sobrecarga informativa que hace al usuario ser incapaz de manejar toda la información que le llega. Esta sobreinformación puede crear, incluso, ansiedad. 

- Verdad: La verdad, a diferencia de la verosimilitud, es un término objetivo. La verdad es un juicio o proposición que no se puede negar racionalmente. Si algo no se puede demostrar al 100 % no es verdad, sino que puede ser verosímil, pues se acerca a la realidad y es creíble. 

- Verosimilitud: Cuando una noticia o información es verosímil quiere decir que parece verdadero o creíble, pero es un término subjetivo. Algo no es verosímil cuando no choca con la visión que nosotros mismos tenemos de la realidad. Por ejemplo, una escena de ‘La Casa de Papel’ puede ser verosímil por el simple hecho de ser probable. A alguien le puede parecer creíble y a otra persona no. 

- Viralidad: Hace referencia a determinados contenidos que tienen mucha repercusión en poco tiempo, pues consiguen llegar a muchas personas o alcanzan un gran número de visitas. Es decir, ocurre cuando un tema es poco conocido o está en un ‘segundo plano’ y se convierte en algo de lo que todo el mundo habla. Se logra, así, una gran visibilidad y difusión tanto dentro como fuera de la red. En un mundo tan digitalizado como el actual, las redes sociales tienen un papel muy relevante en este fenómeno, ya que compartir contenidos es algo muy sencillo y al alcance de casi todo el mundo, de modo que en muy poco tiempo puede multiplicarse y dispararse la visibilidad de un contenido. Sin embargo, aunque esto puede suponer grandes ventajas, también hay que tener en cuenta que, muchas veces, se hacen virales informaciones falsas y sin contrastar, que se propagan y pasan a formar parte de la opinión pública. 

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