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EH, TÚ, SÍ, TÚ: EL PAPEL DE LA CIUDADANÍA FRENTE A LA DESINFORMACIÓN

Un ciudadano es aquella persona considerada miembro activo de un Estado. El fenómeno de la desinformación requiere de una ciudadanía que responda a esta definición, que sea activa, que se interese por el desarrollo de la sociedad y se implique en trabajar, de la manera en que pueda, para mejorar la calidad de vida de todos y todas. Cualquier individuo tiene en su mano ser el cambio para luchar contra la información falsa.

 

Las fake news llegan a todas las capas de la sociedad, desde aquellas personas más jóvenes —activas constantemente en el mundo de las redes sociales y el ecosistema digital— hasta los ciudadanos y ciudadanas más mayores —alejadas un poco más de los medios en línea—. Hoy día, las redes sociales son una parte de la vida, como expone Miguel Ángel Rodríguez Felipe, subdirector de la fundación FAD Juventud: «Es un espacio absolutamente privilegiado e irrenunciable para la socialización juvenil». 

 

En palabras de Rodríguez Felipe, es «inconcebible» no educar a los jóvenes en el manejo de información —que les llega, como a toda la sociedad, de manera apabullante y diaria—. Noa de la Torre, presidenta de la Unió de Periodistes, hace hincapié en esta idea: «Es importante que la sociedad se conciencie sobre este problema y pensamos que es vital que desde edades tempranas los jóvenes sean conscientes de que no todo es una noticia ni una información fiable; deben saber dónde informarse, dónde consultar…». La ciudadanía es imprescindible. «Es deseable que todo aquel que sea capaz, de alguna manera, de hacer frente a la desinformación, lo haga. Lo que pasa es que es un ejercicio de enanos contra gigantes», expresa María del Carmen Gálvez de la Cuesta, editora adjunta de la revista científica ICONO14 y Doctora en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. 

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Fake news: 6 consejos para que no te la cuelen // Fuente: Rodríguez,

Franco, P. (2020) y Ricardez, C.

Es necesario reflexionar acerca del ‘yo’: «Qué quiero hacer yo, dónde me quiero posicionar, cómo quiero utilizar esa información que recibo, para qué fines la estoy empleando y si estoy conforme con ello», señala Rodríguez Felipe. Para conseguirlo hay que huir de la inmediatez y la emocionalidad que caracterizan al ecosistema digital y acercarse a la reflexión y la toma de decisiones razonadas.

 

Por ello, es importante fomentar un espíritu crítico y acercar a las personas una alfabetización digital y mediática. Gálvez hace una distinción entre ambos términos: 

 

La alfabetización digital consiste en conseguir que todo el mundo tenga unos mínimos conocimientos que le permitan ser un usuario básico y llevar, en su vida diaria, determinadas funciones en la red. La alfabetización mediática implica también tener ciertos conocimientos en alfabetización digital, pero va más allá en lo que se refiere al consumo de los medios. Se trata de conocer, interpretar y ser críticos con todos los tipos de medios. 

Es inconcebible no educar a los jóvenes en el manejo de información, que les llega, como a toda la sociedad, de manera apabullante y diaria

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Uribe Tirado (2009) aporta un término más complejo, alfabetización informacional, que expone así: 

 

Proceso de enseñanza–aprendizaje que busca que un individuo y colectivo, gracias al acompañamiento profesional y de una institución educativa o bibliotecológica, utilizando diferentes estrategias didácticas y ambientes de aprendizaje, alcance las competencias (conocimientos, habilidades y actitudes) en lo informático, comunicativo e informativo, que le permitan, tras identificar sus necesidades de información, y utilizando diferentes formatos, medios y recursos físicos, electrónicos o digitales, poder localizar, seleccionar, recuperar, organizar, evaluar, producir, compartir y divulgar (...) esa información, con una posición crítica y ética y lograr una interacción apropiada con otros individuos y colectivos, según los diferentes roles y contextos que asume (niveles educativos, investigación, desempeño laboral o profesional).

 

Se trata de un proceso transversal de enseñanza y aportación de herramientas. Es insuficiente despertar el espíritu crítico —que es importante—, también se debe facilitar «una serie de instrumentos» para que la ciudadanía sepa identificar una «noticia falsa», defiende Sergio Sangiao, periodista de datos e investigación y Coordinador de Maldito Dato. 

Se debe facilitar una serie de instrumentos para que la ciudadanía sepa identificar una noticia falsa

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Pese a ello, aunque se aporten elementos de ayuda a la ciudadanía y se despierte el espíritu crítico, hay que hacer grandes esfuerzos y, como expresa Gálvez, tener presente que «no todo el mundo» quiere hacer ese «esfuerzo» ni tiene las «competencias necesarias» para hacerlo. Conseguir cierta destreza informativa requiere de tiempo y formación y, aún así, es posible ser víctima de la desinformación en algún momento. «No se aprende en un minuto, se tarda tiempo, por eso hablamos de educación mediática», remarca Rodríguez. 

 

Es por estos motivos también por los que es importante ahondar en un papel regulatorio transversal que involucre a instituciones, plataformas, empresas, ciudadanos, periodistas… Hay que conseguir sistemas que ayuden en la detección de la desinformación y que formen a la sociedad antes de que un bulo se expanda.

Eso sí, siempre sin obviar ni poner en tela de juicio «la libertad de prensa, la libertad de acceso a la información y todas las libertades» consagradas «en los hábitos de información y comunicación», como apunta Manuel Gértrudix Barrio, Profesor Titular de Comunicación Digital de la Universidad Rey Juan Carlos y director académico del Máster en Investigación Periodística, Nuevas Narrativas, Datos, Fact-checking y Transparencia de la fundación Maldita.es.

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Código de buena prácticas de la UE en materia

de desinformación. ¿Qué objetivos tiene?// Fuente: UE

Y dentro de todo este ecosistema, ¿qué papel juegan las plataformas de verificación?

 

Las múltiples iniciativas institucionales de alcance internacional para luchar contra las fake news son la muestra más evidente de la enorme amenaza social que este fenómeno ha adquirido en la sociedad (Blanco-Alfonso, et. al., 2021). La verificación de información es uno de los principios básicos del periodismo. Ninguna noticia debería ser publicada sin antes asegurarse que lo que se relata es cierto. Por problemas como la inmediatez, escasez de plantillas, estructura de las redes sociales, etc. este tipo de principios se habían perdido —en algunos medios—. Ahí aparecieron las plataformas de verificación como Maldita, Newtral, EFE Verifica o Verificat, entre otras. 

El objetivo de las plataformas de verificación, también conocidas como fact checkers, es aclarar y demostrar la verdad de todas las noticias e informaciones que son falsas, ya sea por contexto, datos erróneos, videos y/o fotografías manipuladas, etc. «Para ello se sirven de técnicas y procedimientos de comprobación que los llevan hasta el origen de las noticias» (Vizoso & Vázquez-Herrero, 2019).

Maldita es un medio de comunicación y una fundación sin ánimo de lucro que busca luchar contra la desinformación y dotar de herramientas a la sociedad

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Los fact checkers son una herramienta, pero nunca la solución final. Como clarifica Gálvez: 

Las plataformas de verificación no son suficientes. La gente que normalmente acude a ellas son quienes se preocupan por saber si algo es o no verdadero, pero no es el perfil de quien le da difusión a cualquier cosa que le llega sin saber si es cierta. Son una aportación.

Desde las mismas plataformas, también tienen claro su papel: «Maldita es un medio de comunicación y una fundación sin ánimo de lucro que busca luchar contra la desinformación y dotar de herramientas a la sociedad. Ese es nuestro rol», explica el coordinador de Maldito Dato. Por tanto, la herramienta para ir más allá de la simple verificación, de decir que un contenido es falso, es la alfabetización mediática. Hay que conocer que una información o enlace que llega por WhatsApp —por ejemplo— puede ser perfectamente «un bulo con intereses detrás» que busca que tú, como usuario o usuaria, contribuyas a su difusión y lo creas, expone la presidenta de la Unió de Periodistes Valencians.

Hacer desaparecer el fenómeno de las noticias falsas es algo muy complicado. Aspirar a que los hechos de desinformación se reduzcan a cero es utópico: «Eso no va a pasar, hay que educar a la sociedad para que pueda manejar, identificar y actuar frente a la información falsa. No tenemos que preocuparnos tanto en si fallamos, sino en que fallemos lo menos posible», afirma el subdirector de la FAD Juventud. Como reflexiona Noa de la Torre:

La ciudadanía no es culpable de la desinformación. De hecho, hay que poner el foco en que hay determinados grupos e intereses en promover esta información, pero sí que, como ciudadanos, tenemos que ser conscientes de que se nos puede utilizar para esos fines que no son lícitos. Insisto en la alfabetización. Tenemos una responsabilidad como ciudadanos, ya que podemos ser usados para contribuir a la desinformación.

 

En definitiva, la solución en la lucha contra la desinformación pasa por conseguir un marco regulatorio transversal y una ciudadanía activa y alfabetizada que quiera acabar con este fenómeno: «No es sencillo. Tiene que existir cierta disposición. ¿Tú por qué votas? Porque hago un ejercicio de ciudadanía responsable. Esto, con el tiempo, se tiene que entender como un ejercicio de ciudadanía responsable», concluye Gálvez.

EL CAJÓN DE LA VERDAD

Herramientas para empoderar al usuario y luchar contra la desinformación

Historia de Instagram Testimonios Preguntas Colores pastel Divertido Rosa_edited.png
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BÚSQUEDA INVERSA EN GOOGLE IMÁGENES:

La búsqueda inversa de Google permite insertar imágenes

y ver la autoría y fecha de publicación

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TINEYE:

Es una herramienta muy similar a Google Images. Su aportación se basa en la búsqueda inversa de imágenes que permite ver dónde se publicó primero qué foto

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BOTOMETER:

Sirve para analizar cuentas de Twitter y, así, poder conocer una estimación probabilística sobre su comportamiento como bot

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INVID:

InVid es una herramienta de verificación de vídeos. Su función es mostrar

si un vídeo fue montado o editado

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FACT CHECK TOOLS:

Google Fact Check Tools es una herramienta para buscar informaciones

que ya han sido verificadas

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SUNCALC:

Suncalc es una aplicación que permite ver a los internautas el movimiento

del sol,  es decir, aporta, sobre un mapa, la posición del sol

en el día y la hora que se quiera comprobar

Referencias bibliográficas:

Blanco-Alfonso, I., Chaparro-Domínguez, M.Á., & Repiso, R. (2021). El fact-checking como estrategia global para contener la desinformación. Estudios sobre el Mensaje Periodístico 27 (3), 779-791.

 

Uribe, A. (2009). La alfabetización informacional en la universidad. Descripción y categorización según los niveles de integración de ALFIN. Caso Universidad de Antioquia. scielo.org. 13 junio 2010. Disponible en: http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=

sci_arttext&pid=S0120-09762010000100002 Consulta: 6 de mayo de 2022

 

Vizoso, A. & Vázquez-Herrero, J. (2019). Plataformas de fact- checking en español. Características, organización y método. Communication & Society, 32(1), 127-144.

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