El desarrollo de Internet y la web
- 15 jun 2022
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El origen de Internet puede situarse en el año 1969, aunque no es hasta 1989, con la creación del World Wide Web (WWW), cuando empieza su espectacular desarrollo en todo el mundo y pasa a ser accesible a millones de personas (Sánchez Jiménez, 2018).
El punto inicial llega a través de ARPANET, una red de ordenadores del departamento de defensa de los EEUU que es considerada como el primer internet de la historia. Antes de avanzar, es importante conocer que este nacimiento tenía fines político-militares, pues para comprender cómo fue posible el desarrollo de "la red de redes" es importante situarse históricamente en lo que fue un período donde coexistía una gran tensión entre las dos mayores potencias del mundo: EE.UU. y la U.R.S.S (Nebreda Rodrigo, 2013).
Esa misma tensión, que posteriormente desembocó en lo que se conoce hoy como Guerra Fría, es la que posibilita que un grupo de investigadores —que trabajaba para una agencia dependiente del Departamento de Defensa de los Estados Unidos— tuviera los recursos y el presupuesto para realizar «tales avances en el mundo de la informática y más concretamente en la conexión entre ordenadores», como menciona Iván Nebreda Rodrigo en su tesis ‘El origen de Internet. El camino hacia la red de redes’.
ARPANET aparece a mediados de los 60 y se erige como un elemento capaz de proteger la información estadounidense de los ataques soviéticos. Una red de ordenadores conectados entre sí en diferentes puntos, por lo que si una base era atacada y un ordenador quedaba dañado, desde cualquier otra computadora se podía acceder al contenido del dispositivo afectado. De esta forma, la información pervivía siempre.
De la semilla que deja ARPANET, usada con fines político-militares, se aprovecharán Tim Bernres-Lee y Robert Cailliau sobre los 80/90 para darle un uso social y que naciera así la World Wide Web. Este avance tenía un mecanismo para poder acceder a información enlazada en web, por lo que se podía explorar el contenido y recuperar información de todo el mundo:
Internet es básicamente hierro: Enjambres de ordenadores conectados entre sí, que comparten un protocolo o normas de conexión. Y gracias a eso pueden ofrecer ciertos servicios como el correo electrónico o la transferencia de datos. La Web, así, con mayúscula, en cambio, es intangible: La componen documentos, imágenes, sonidos repartidos por todo el mundo... (Clemente, 2014)
En materia periodística y de información, a partir de los años 90 se pasa a una etapa de innovación y desarrollo, donde los medios de comunicación verán una oportunidad para el periodismo. Es en este momento cuando se empieza a ver Internet como una herramienta cómoda —pues todos los ordenadores ‘hablan’ el mismo lenguaje— para comunicarse, informarse, etc. Pero, aún así, había un inconveniente, en un primer momento la Web se percibía «como una herramienta para el uso académico» (Moreno-Espinosa, et. al., 2021), por lo que el conjunto de la sociedad no formaba parte del proyecto. La llegada de Windows 95 cambió el chip:
No fue hasta la aparición del sistema operativo Windows 95 de Microsoft y la llegada del ordenador al hogar, cuando Internet se planteara como algo a lo que el público en general pueda acceder. Windows 95 es el catalizador que, por un lado facilita que cualquier persona sea capaz de usar una computadora y por otro populariza el concepto de ordenador multimedia.
Sobre los años 1992/1993, los medios de comunicación ven como Internet puede ser un buen medio para difundir su contenido. Es aquí cuando empiezan a dar los pasos iniciales para dar la información en la red y surgen los primeros diarios en línea como el Chicago Premium (1992, fue el primer diario digital que dio el salto a la red) o el Electronic Telegraph —suplemento del Daily Telegraph—. En cuanto al periodismo español, El Diari Avui fue el primero en entrar en la red.
Con el paradigma de un nuevo mundo, donde Internet y las webs en línea eran el futuro, llegan los años 2000. En estos tiempos, ciertas compañías fundaron su actividad en línea a través de un modelo de negocio que se aprovechaba de la red para conseguir cuota de mercado —aunque inicialmente no generan ingresos—. Las empresas tenían en mente alcanzar la fama necesaria para en un futuro cubrir sus gastos y conseguir ganancias (IDA, 2019).
El clima de inversión y riesgo en torno a las empresas tecnológicas e Internet derivó en una «inmensa burbuja» que pinchó:
El mercado perdió en dos años cinco billones de dólares. Boo.com se gastó 188 millones de dólares del momento en seis meses para montar una gran infraestructura de moda online; en mayo de 2000 quebró. Yahoo compró GeoCites por 3.500 millones en febrero de 1999, con la burbuja en pleno auge; en octubre de 2009 Yahoo la cerró. (El País, 2010)
Las empresas que apostaron solo por la red sin tener un modelo de negocio detrás que las avalase quedaron reducidas a la nada.





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